boyhood-(2014)

BOYHOOD: MOMENTOS DE UNA VIDA
* * *

Título original: Boyhood
País: Estados Unidos, 2014
Director: Richard Linklater
Elenco: Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Lorelei Linklater, Ethan Hawke
Guión: Richard Linklater
Fotografía: Lee Daniel, Shane Kelly
Productores: Richard Linklater, Cathleen Sutherland, Jonathan Sehring, John Sloss

Desde que en 1991 realizó un agudo retrato de la llamada Generación X en el filme Slacker, Richard Linklater se ha convertido en uno de los cineastas independientes más reconocidos de las últimas dos décadas. Pero quizá sea más conocido por su trabajo en la llamada trilogía “Before…” (Before Sunrise, Before Sunset y Before Midnight), en la que retrató la vida de una pareja (Julie Delpy y Ethan Hawke) a lo largo de 18 años en la vida de sus personajes: su primer encuentro, su enamoramiento, sus intensas pláticas acerca de la vida, sus miedos, angustias.

En ellas, Linklater ya mostraba su fascinación por presentar el paso del tiempo real en personajes ficticios, razón por la que su más reciente trabajo, Boyhood: Momentos de la Vida (2014), no presenta mucha novedad, salvo que ahora muestra ese paso del tiempo en el mismo filme y tiene el gran mérito de haber sido filmada a lo largo de 12 años con exactamente los mismos actores, un trabajo inusual en el cine y que estaba expuesto a muchos problemas que pudieron haber ocurrido a lo largo del camino.

En Boyhood, Linklater muestra la vida de Mason Evans Jr. (Ellar Coltrane), su hermana mayor Samantha (Lorelei Linklater) y la madre de ambos, Olivia (Patricia Arquette). Como buena representación de la típica familia estadounidense clasemediera, el padre (Ethan Hawke) está ausente de la vida familiar tras haberse separado de la madre, quien hace todo lo posible por sacar adelante a sus hijos en una sociedad que no es precisamente la del American Way of Life. Iniciando a los seis años de Mason, el filme intenta retratar la vida desde la perspectiva de éste, mostrando a lo largo de los años lo que fue su crecimiento y entrada en la pubertad, adolescencia y juventud hasta que éste deja el hogar para irse a estudiar a la universidad, lo que pasa en miles de hogares estadounidenses.

Así, el espectador va siendo testigo no sólo del crecimiento de los personajes, sino de los propios protagonistas, con menciones a hechos reales como el 11 de Septiembre, el lanzamiento de los libros de Harry Potter y la elección de Barack Obama como presidente de EU. Si bien el filme trata básicamente sobre la vida de Mason, destaca lo que ocurre con su mamá y sus múltiples intentos de salir adelante, teniendo que soportar un matrimonio con un profesor que se vuelve alcohólico y la golpea, o una tercera relación, ahora con un ex combatiente de Irak que impone reglas estrictas en casa, así como la desesperación que vive al tratar de mantener a sus hijos a flote.

Es en ese punto en el que Boyhood tiene su punto más interesante a nivel emocional, gracias a la sólida actuación de Arquette, quien proyecta a la perfección el remolino de emociones por las que atraviesa Olivia, quien además siempre trata de mantener una imagen de fortaleza para sus hijos. Del lado del papá, se nota el paso del tiempo en Hawke no sólo a nivel físico, sino emocional, pues al principio del filme su actuación se muestra un tanto insegura y la va afinando, terminando como un padre responsable que volvió a rehacer su vida y estando siempre al pendiente, eso sí, de tener una relación aunque fuera a distancia con sus dos hijos.

Mención especial merece la edición y la manera como Linklater muestra la transiciones temporales en la historia, pues éstas se sienten fluidas, nada forzadas y se entiende perfectamente que el tiempo ha pasado, ya sea con la ropa, el cabello, la actitudes y el obvio cambio físico de Coltrane y la hija de Linklater, así como su nostálgica banda sonora, que retrata en momentos especiales las emociones de los personajes.

Si un punto débil tiene la película es, por desgracia, en el desarrollo de su personaje principal, tanto a nivel guión como actoral. Coltrane, desde que empieza el filme hasta que termina, prácticamente no tiene altibajos emocionales, es plano y siempre con una actitud de “todo está cool” que no ayuda a hacer tan creíble la vida de un chico que ha tenido que soportar bullying, el divorcio de sus padres, la violencia a la que sometían sus pareja a su madre, sus múltiples mudanzas, su iniciación en las drogas, en el sexo o su primer desencanto amoroso.

Todo eso daba para que el personaje de Mason fuera entrañable, pero simplemente no termina de conectar. Cae bien, pero para todo lo que ha pasado en su vida su actitud es demasiado “normal”, sin altibajos, sin un momento de profunda desesperación y angustia o uno de alegría. Y la vida no es así.

En ese sentido, pareciera que se trata de dos vidas diferentes: la de su mamá y la de él, aunque todo el tiempo han vivido juntos. La cuarta en discordia es el personaje de Samantha, quien en la vida real es hija de Linklater pero que en realidad no tiene gran peso en la trama, por lo que por momentos da la apariencia de que es un capricho de su papá el haberla puesto en el filme para tener un registro de cómo ha ido creciendo con los años.

Con una duración cercana a las tres horas, Linklater realiza un sólido trabajo y un experimento en el que se la jugó y ganó, lo que le ha valido al filme varias nominaciones y premios, mismos que se le han dado más por la apuesta del proyecto que por la intensidad del filme en sí. A nivel emocional son mucho más profundos y sinceros los diálogos de los personajes de Before… que los de Boyhood, a la que le falta esa chispa que la haga más cercana con el espectador. Sin embargo, vale la pena como una reflexión -aunque no tan profunda como se quiere aparentar- de lo que es la niñez, el crecimiento y la vida en sí en la etapa más complicada del ser humano.

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