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El Violinista en el Tejado, La Línea del Coro, Los Productores y Mamma Mia! son algunas de las obras que forman parte de la destacadísima trayectoria en el teatro musical de Ana Cecilia Anzaldúa, quien hasta hace un año era más recordada por su papel de Bella en La Bella y la Bestia, por la que ganó en 2008 el premio a Mejor Actriz de Comedia Musical por parte de la Agrupación de Periodistas Teatrales y la Agrupación de Críticos de Teatro.

Ana Cecilia ha mostrado su versatilidad por todos lados, pero recientemente lo hizo de manera particular en el musical Mentiras, donde dio vida prácticamente a todos los personajes. Pero ha sido su papel como Elphaba, en Wicked, el que la tiene viviendo una de las mejores etapas de su carrera y a la que considera como un regalo. Con la emoción a flor de piel, Anzaldúa recuerda todo lo que ha significado este año para ella.

“Se siente como si no hubiera pasado un año, como si hubiéramos estrenado ayer. Eso habla de que la hemos pasado perfecto. Por supuesto ha habido de todo: momentos difíciles, grandes logros, satisfacciones tanto personales como profesionales, mucho de todo, como cualquier temporada teatral.

HIZO REALIDAD SU SUEÑO
“Me ha tocado estar en otras compañías y lo que me llevo de Wicked es que Elphaba me ha dejado grandes enseñanzas tanto de vida como a nivel profesional, es como un sueño cumplido. Ya puedo decir que es algo que hice realidad. Ya puedo decir que hice a Elphaba en Wicked, lo cual no es cualquier cosa. Es un regalo de la vida que pocas veces se va a repetir”, comenta con el orgullo de quien lo ha dejado todo en el escenario.

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Ana Cecilia interpreta a Elphaba, uno de los personajes más complicados del teatro musical.

Ana Cecilia se alterna con Danna Paola la interpretación del personaje principal de Wicked, Elphaba, aunque ambas versiones son muy diferentes entre sí, dependiendo de la personalidad de cada una de ellas. Para Ana, ha sido un privilegio dar vida a uno de los personajes más complicados del teatro musical.

“Hay bastante de mí en Elphaba. Yo me formé primero como actriz, más que como cantante, así que interpretar en el teatro musical un personaje como ella, que tiene un arco emocional tan importante con todos los cambios por los que atraviesa, es una dicha como actriz.

“A mí me mata de la emoción darle vida todos los días, porque tiene cambios fuertes. Comparto con ella que ni un minuto me vas a ver en el escenario flojita. Me encanta estar todo el tiempo prendida, activa, pensando, haciendo. Esto es lo que más me una con ella, que estamos todo el tiempo energizadas, y me encanta”.

INSPIRAR ES LA MISIÓN
Pero más allá de la emoción que le da subirse al escenario a dar vida a Elphaba, para ella lo más importante, la misión cumplida, es que su trabajo sirva de inspiración a nuevas generaciones:

“Es definitivamente un regalo. Cuando salí de la prepa quería cantar, actuar, bailar, pero no sabía dónde enfocarme, qué hacer, si buscar la televisión o qué… Entonces cuando me encuentro con Rent, por allá de 1998, que fue cuando salí de la prepa, me siento a verla y me dije en ese momento que eso era lo que yo quería hacer.

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Junto a Danna Paola y Cecilia de la Cueva, durante la presentación del elenco a los medios.

“Salí corriendo a decirle a mi mamá que quería ser actriz, y por supuesto me dijo que estaba loca (risas). Pero me empecé a formar, a trabajar, a conocer más gente, y desde entonces mi vida es teatro todas las horas del día.

“Creo que si algo de lo que hacemos nosotras puede servir para que una persona encuentre su vocación y su profesión, su pasión en la vida, eso es más que suficiente.

“Con una sola persona que lo haga, que lo cumpla y que diga que por haberme visto a mí, a Danna, a Cecilia o a cualquiera de nosotras se dedicó a lo que le apasiona, con eso ya la hiciste en la vida”, asegura.

DOMINANDO LOS ESTADOS DE ÁNIMO
Una de las cosas que más enorgullecen a Ana Cecilia es que ha dominado al personaje de Elphaba, lo ha hecho suyo a pesar de lo complejo que es. Pero no es fácil, pues como todas las personas no siempre llega al teatro con el ánimo al ciento por ciento, razón por la que tiene que echar mano de su experiencia para transformar los sentimientos que traiga en energía que saca en el escenario.

“No me siento ni cerca de la perfección, pero eso es lo que te impulsa todos los días a seguir buscando, a seguir explorando el personaje, a seguir dándole vida, que esté fresco en todas las funciones, pues eso es lo que merece el público.

“A muchas personas les podría parecer trivial esto que estamos platicando, pero para mí es de vida o muerte que Elphaba esté así, viva y electrizante todas las funciones que hago. Me lo tomo muy en serio, a la gente le gusta, y es que si me lo tomara a medias tintas entonces mejor me quedo en mi casa. Siempre hay que llegar al escenario y sentir que algo, que un fuego te recorre.

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Durante uno de los extenuantes ensayos previos al estreno de la obra, ocurrido el 17 de octubre de 2013.

“Sin embargo, también es cierto que hay días en los que llegas con el ánimo en el piso, o que te sientes mal físicamente por alguna razón. Pero entonces piensas en la gente que está ahí viendo el show por primera vez y dices: ‘No, para arriba’. Y me encanta esa sensación.

“De repente llegas al escenario y te das cuenta de que estás muy dark y tienes que regresar a otro estado. Son muchas funciones, y siempre traes una carga emocional distinta, pero eso es lo que más me gusta, que todas las funciones haya una Elphaba viva y natural. Es lo que me motiva”, revela la actriz, quien comparte su consejo de cómo poder sobreponerse a esos momentos en que no se siente bien y sabe que tienes que dar una buena función.

“Hay veces que sí te gana la emoción y te vas más por un lado que por otro, así que a veces vas a ver una Elphaba más derechita, u otro día va a estar más enojada, o triste, pero te tienes que apegar a lo que ensayaste, a lo que dice el texto, a contar la historia, porque la gente no quiere ver tus problemas, quiere ver a Elphaba.

“Entonces el secreto está en concentrarte, en canalizar toda esa energía. Puede ser que tuviste un día en el que te pusieron la araña en el coche por no pagar el parquímetro e hiciste un coraje terrible, pero son cosas cotidianas. No tienes que vivir una tragedia para llegar de diferente ánimo al teatro. El chiste es canalizar esa energía, enfocarla al personaje, hacia donde te dijeron tus directores, a escuchar a tus compañeros. Eso es lo que hago”, comenta segura de sí misma y de que lo que expresa lo ha aprendido con los años de experiencia.

PUROS BUENOS MOMENTOS
Una de las preguntas que la hizo meditar fue lo referente a alguna anécdota que recordara con mayor gusto, pero la temporada ha sido tan gratificante para ella en todos sentidos que todo ha sido bueno.

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Una de las imágenes promocionales de la obra, junto a Danna Paola y Cecilia de la Cueva.

“Híjole, no sé… Mira, lo que pasa es que por lo general Danna siempre hace las primeras funciones y yo las segundas, entonces cuando llego al teatro todo mundo está abajo del escenario cantando, o los domingos todos se fueron a comer y estoy sola en el teatro. ¿Te soy sincera? Adentro del teatro casi no convivo con nadie porque no los veo nunca. Eso es lo difícil de tener un personaje así, que es difícil tener tiempo para convivir con tus compañeros”, comenta con un dejo de nostalgia.

“De las cosas bonitas que recuerdo son los cumpleaños, cuando todo hay pasteles y todo mundo hace un pequeño espacio y una pausa en lo que está haciendo para ir y cantar las mañanitas. Son cosas que nos unen como compañía. Convivo mucho con los chavos de audio y el stage manager, que siempre están conmigo y me divierto mucho con ellos. Y de algo negativo, pues no, la verdad es que he tenido una temporada bastante amable, muy normal, digamos”.

EXPERIENCIAS DIFERENTES
Gracias a su bien ganada trayectoria en obras musicales, Ana Cecilia ha tenido la oportunidad de interpretar a varios personajes protagónicos e icónicos, aunque quizá ninguno de ellos lo sea tanto como el de Bella, en La Bella y la Bestia. Aunque es el que más fama le dio antes de Wicked, no puede dejar de compararlos.

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Ana Cecilia le puso su toque personal a Elphaba.

“La Bella y la Bestia es ya un clásico, un cuento de Disney muy dulce, aunque en el teatro es un poco más apasionado y más para adultos, y Wicked es más como para adolescentes. Son públicos distintos y se siente. La Bella y la Bestia es una historia ya conocida, en la que ya sabes lo que va a pasar. No es una historia que en ese sentido te sorprenda, porque ya la conocemos todos.

“Y Wicked es una historia casi desconocida en México, entonces lo padre es ver a la gente que sale y expresa emocionada todo lo que no esperaba ver. Esa es de las partes más bonitas de Wicked, que la gente sale impactada, impresionada a nivel emocional y que la música les encanta. Es que Wicked… es Wicked (risas). No se compara con ningún musical contemporáneo”, sentenció.

“Incluso musicalmente hablando es más pop, rock, combinado un poco con la estructura clásica de un musical, y eso es lo que creo que también le ha gustado tanto a los conservadores del teatro como a las nuevas generaciones, que buscan una música que les pegue más”, agregó.

EXTRAÑARÁ SER VERDE
Con la temporada de Wicked a menos de tres meses de terminar, Ana Cecilia no dudó cuando se le preguntó qué es lo que más va a extrañar cuando termine la obra.

“Creo que el verde (risas). Dudo mucho que me vuelva a pasar una cosa así. Por ejemplo, anoche que salí de la función mis compañeros me dijeron: ‘¡Estás verde, qué padre!’ Ya siempre me ven verde, y en el escenario estoy verde… es una sensación bien padre. Al principio fue muy emocionante, después fue un poco pesado, pero definitivamente el pararme en un escenario sin ser verde lo voy a extrañar muchísimo. Saber que en tres meses se va a acabar me va a dar mucha tristeza”.

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Lo que más extrañará Anzaldúa una vez que termine la obra, será estar pintada de verde…

Y agrega que le gustaría que algún día en México pudiéramos tener una industria teatral tan fuerte como en Broadway, para que este tipo de obras duren años, como ocurre en Nueva York o en el West End londinense. Por eso, para ella que se termine Wicked va a ser el rudo despertar de un gran sueño:

“En Broadway sabes que ahí está Wicked, con una u otra actriz, pero sabes que ahí está. Los que afortunadamente tenemos la posibilidad de viajar a Nueva York sabes que si necesitas un poco de dosis de Wicked, ahí va a estar, pero aquí es difícil. Ojalá un día pudiéramos ser una de esas capitales del teatro en donde una obra nos tenga así durante años y años. Pero Wicked se tiene que ir, la producción está comprometida para irse a otro país, y no se puede hacer más”, comentó entristecida, para finalmente desear que quienes aún no han visto la obra, no se la pierdan.

“Espero que la gente no se la pierda, que no le digan ‘no’ a la oportunidad de ver un musical así. Y no por nosotras, sino porque es un espectáculo que en verdad vale la pena, que cambia vidas y que la gente se merece ver”, concluyó.

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