poster gravity
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Título original: Gravity
País: Estados Unidos, 2013
Director: Alfonso Cuarón
Elenco: Sandra Bullock, George Clooney, Ed Harris
Guión: Alfonso Cuarón, Jonás Cuarón
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Música: Steven Price

Semejante a lo ocurrido en 2006, cuando Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu rompieron esquemas con sus películas (El Laberinto del Fauno, Niños del Hombre y Babel, respectivamente), este año ha sido extraordinario para los primeros dos, cineastas mexicanos que se encuentran en las grandes ligas y que han dado clases de cómo hacer cine hasta al más pintado. En julio, Guillermo del Toro presentó su oda al cine de monstruos y robots con la espectacular Titanes del Pacífico (Pacific Rim), la cual superó los 100 millones de dólares en la taquilla de Estados Unidos y es una de las más exitosas del año a nivel comercial.

Ahora, Alfonso Cuarón ha realizado no sólo una espectacular cinta con Gravedad (Gravity), sino ha dejado huella en la historia del Séptimo Arte con una de las mejores películas jamás realizadas. De ese tamaño es lo que ha realizado el cineasta capitalino junto con su hijo, Jonás, en la parte narrativa del filme, y con Emmanuel Lubezki en la parte de la fotografía. Parece fácil deshacerse en halagos para una película como ésta, con la que Cuarón logra lo que pocos (tener éxito de crítica y taquilla), pero lo merece. Gravedad no es tan buena como dicen los críticos del mundo. Es aún mejor.

En la historia del cine, particularmente en el de ciencia ficción, hay un puñado de películas que han pasado a la historia ya sea por su magnificencia técnica, por su lectura emocional y filosófica, o por la manera en que el espacio exterior es presentado. Entre ellas se pueden nombrar 2001: Odisea del Espacio (Kubrick, 1968), Star Wars (Lucas, 1977), Alien (Scott, 1979) y Apollo 13 (Howard, 1995). Gravedad ya se encuentra al mismo nivel que ellas, en cuanto a ser uno de esos sucesos que cambian la manera de hacer cine.

La trama del filme es, aparentemente, sencilla: un par de astronautas, la ingeniera bio-médica Ryder Stone (Sandra Bullock) y el veterano Matthew Kowalski (George Clooney), se encuentran en órbita realizando varias reparaciones en el Telescopio Espacial Hubble cuando son amenazados por una gran cantidad de desperdicios espaciales que se dirigen hacia ellos.

Tras el impacto de estos últimos sobre su transbordador, ambos se ven en la necesidad de dirigirse hacia la Estación Espacial Internacional con la finalidad de poder comunicarse con el centro de mando y encontrar una manera de regresar a casa. Pero las cosas se complican y Stone queda completamente sola y a la deriva, únicamente con su entrenamiento y fuerza de voluntad para salir adelante y tratar de regresar a la Tierra, a pesar de que las cosas para ella, en vez de mejorar, empeoran a cada minuto.

Muchísimo se ha hablado en redes sociales e Internet acerca de la maravilla técnica que es la película, pues muestra en la pantalla, de una manera nunca antes vista, lo que es estar en el espacio flotando en gravedad cero. En este sentido, lo realizado por Cuarón y Lubezki supera lo visto en cualquier otro filme, no sólo por los efectos especiales, sino por las largas tomas sin corte del Chivo, quien demuestra su maestría en cada cuadro.

De hecho, hay escenas que, desde ya, se volverán clásicas en la historia del cine, pues la cinta,  a pesar de que es más un thriller que una cinta de ciencia ficción, tiene momentos de poesía visual pura, cortesía de Lubezki y su cámara, que nunca para: se acerca, se aleja, se mueve alrededor de los personajes, se mete dentro de sus cascos, dando una perspectiva de primera persona… un ballet cinematográfico inigualable orquestado por este par de genios del cine.

A nivel visual, Gravedad es una película que tiene que verse en 3D, y si se puede en una pantalla IMAX, mejor. Diferente a la mayoría de las películas que son lanzadas o convertidas del 2D al 3D sin justificación alguna, el filme de Cuarón está hecho para verse en tercera dimensión. La inmensidad del espacio, la grandeza de la Tierra, la falta de gravedad y un largo etcétera funcionan mejor en tercera dimensión, pues más que para verse, Gravedad es una película para vivirse, para experimentarse. Nunca se podrá tener mejor la sensación de estar en el espacio que aquí.

Por otra parte, el diseño de sonido es espectacular, pues en el espacio no se propaga el sonido, sino sólo las vibraciones. Y eso es lo que escucha el espectador: golpes, pequeñas vibraciones. No hay fuego, no hay grandes explosiones. Solamente la brutalidad de una realidad que puede ser más aterradora. Los únicos sonidos que se escuchan son los radios de los astronautas y su comunicación, y los de interiores. Fuera de ahí, Cuarón y su equipo logran transmitir la sensación de estar allá arriba, sufriendo igual que los protagonistas.

Pero más allá de lo visual y técnico, Alfonso y Jonás Cuarón logran una  historia con una fuerte carga filosófica. Si bien no es tan profunda como lo presentado por Stanley Kubrick en 2001: Odisea del Espacio, es un filme que trata acerca de lo importante que es saber soltar las cosas, dejar ir el pasado, los miedos, que habla del renacimiento de, en este caso, la protagonista principal, quien realiza su ‘viaje del héroe’ hasta llegar a un nuevo estado de conciencia.

Un renacer con todos los elementos simbólicos de ello: el cordón umbilical, los latidos del corazón, el líquido amniótico, la posición fetal, la tierra, el agua (curiosamente, Titanes del Pacífico, de Guillermo del Toro, también muestra al final, aunque de manera menos simbólica, el elemento del renacer y emerger del agua)… todo puesto en favor de una narrativa que no deja respiro durante los 91 minutos de duración del filme, que llega a su apoteosis con un final que simplemente es histórico por su significado y la maestría como está filmado.

En este sentido, la actuación de Bullock es la que lleva el peso de la película y lo cumple con creces. Alfonso Cuarón apuesta por mostrar no al típico héroe macho, sino a una heroína frágil, con miedo, pero resiliente en pantalla, y el resultado es cautivador. Bullock realiza la que, por mucho, es la mejor actuación de su carrera, mucho mejor que aquella por la que ganó el Oscar en Un Sueño Posible (The Blind Side). Aquí tiene que interactuar con… la nada, consigo misma, pero logra llevar al espectador a vivir su tragedia, su desesperación y su posterior necesidad de salir adelante. Equivalente a los mostrado por Jodie Foster en la secuencia del viaje interestelar que vive su personaje en Contacto (Zemeckis, 1997)

George Clooney, por su parte, le da su característico carisma a Kowalski y es la parte que le pone algo de humor a la trama, sirviendo al principio de balance con el personaje de Stone a través, básicamente, de una sola herramienta: su voz.

Gravedad es una de las tres películas que han cambiado la historia del cine del espacio, al menos en el género de la ciencia ficción (aunque Gravedad no es ciencia ficción pura, pues no está ubicada en otro tiempo o en un mundo diferente, sino con tecnología y situaciones actuales): Las otras dos son la citada 2001: Odisea del Espacio y Star Wars.

La filmografía de Cuarón no es amplia, pero es de muy alto calibre casi en su totalidad, mejorando enormidades con cada nuevo proyecto. Con su anterior cinta, Niños del Hombre, logró un clásico de culto de la ciencia ficción, pero con Gravedad se ha graduado con todos los honores y se ubica a la misma altura que Kubrick, Spielberg, Cameron o cualquiera de los históricos. Orgullosamente, un logro de esta magnitud fue concebido, dirigido y logrado, particularmente, por tres talentos mexicanos: Alfonso y Jonás Cuarón, y Emmanuel Lubezki, quienes le han dado al cine un nuevo sentido.

Gravedad no es sólo un viaje al espacio con el cual asombrarse ante su belleza e inmensidad, sino uno de esos filmes que lo hacen a uno enamorarse de nuevo del Séptimo Arte. Brillante, majestuosa, visualmente descomunal y profundamente cautivadora, es un triunfo en todos sentidos y una de las mejores películas jamás realizadas. Y dirigida por un mexicano. Una maravilla.

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