20130719-221954.jpg
* * *
Título original: Turbo
País: Estados Unidos, 2013
Director: David Soren
Elenco: Voces en inglés de Ryan Reynolds, Paul Giamatti, Michal Peña, Snoop Dogg, Michelle Rodriguez
Guión: David Soren, Robert Siegel, Darren Lemke
Música: Henry Jackman

De vez en vez la cartelera suele dar algunas sorpresas con películas de las cuales quizá no se esperaba mucho, pero que terminan siendo muy agradables tanto en su ejecución como en su aspecto visual y, sobre todo, en su historia. Uno de esos casos es el de Turbo, la más reciente cinta animada de DreamWorks y con la que debuta como director el canadiense David Soren, un veterano animador del estudio dirigido por Jeffrey Katzenberg.

En medio de secuelas que invadieron el verano fílmico de 2013 en el mundo animado, como los casos de Monsters University y Mi Villano Favorito 2, Turbo constituye una bocanada de aire fresco gracias a una historia original que, además, contiene la clase de mensaje que todos los niños deberían de ver, junto con sus papás y hermanos. Ese mensaje es el de luchar por los sueños, por más absurdos que parezcan.

La historia presenta a un grupo de caracoles de jardín, quienes viven todos los días de trabajar en lo que ellos llaman ‘la planta’, que no es otra cosa mas que un pequeño huerto de jitomates. La mayoría de ellos está contento con trabajar diario y salvarse de ser raptados y comidos por un grupo de cuervos que diario se lleva a uno al azar. Pero uno de los caracoles piensa diferente, Theo (voz en inglés de Ryan Reynolds y en español de Leonardo de Lozanne, de Fobia), cuyo amor por la alta velocidad y la adrenalina lo llevan a soñar con ser un gran piloto y poder competir y ganar algún día una competencia importante, como las 500 millas de Indianápolis.

Theo sufre un accidente que mete en su DNA una gran cantidad de óxido nitroso, lo que le otorga el ‘superpoder’ de la velocidad. Ahora, aunque es un simple caracol, es capaz levantar velocidades más allá de los 300 km/h. Por azares del destino, Theo termina en una vieja y semi abandonada plaza comercial en la que destaca un negocio, una tienda de tacos llamada ‘Tacos Dos Hermanos’, atendida por dos hermanos, Tito y Angelo, ambos mexicanos o por lo menos de ascendencia mexicana.

Tito tiene grandes sueños, mientras que su hermano lo único que quiere es poder tener un buen día de ventas para poder subsistir. Sus noches las pasan haciendo carreras ‘ilegales’ de caracoles, por lo que cuando llega Theo y se dan cuenta de lo que puede hacer, todos se enfocan en un único objetivo: llevar a Theo -ahora renombrado como Turbo- a las 500 millas de Indianápolis.

Si bien la historia no es nada del otro mundo, la manera de contarla es lo que vale la pena del filme. Más allá del cliché de un desconocido que tiene todo en contra y se sobrepone a cualquier adversidad con tal de hacer realidad su sueño, Soren y compañía decidieron darle un sentido más humano y familiar a la historia mostrando en paralelo la historia de dos hermanos: Theo y su hermano mayor, Chet, cuya única preocupación en la vida ha sido apoyar y sacar adelante al primero, y con un gran miedo de perderlo y quedarse solo en el mundo.

Y la de Tito y Angelo, quienes son prácticamente un espejo de lo que pasa con Theo y Chet. Estos entrañables hermanos taqueros representan, en más de una forma, a todos los inmigrantes mexicanos y/o latinos que están en Estados Unidos, trabajando honrosamente y que sufren para poder salir adelante.

A nivel animación no muestra nada espectacular, pero mantiene un alto nivel de producción que ha caracterizado a las producciones de DreamWorks. Por eso es que su fuerte es su historia acerca de los buenos valores morales, el trabajo en equipo, el creer en uno mismo y el luchar por hacer realidad los sueños, por más absurdos que estos parezcan. Más absurdo que un caracol compitiendo en las 500 millas de Indianápolis no hay, pero aún así el guión está bien balanceado y logra que el público se adentre en la historia a los pocos minutos.

Por éstas razones, además de varias secuencias espectaculares que generan adrenalina y una sólida banda sonora que sirve perfecto a la historia (los papás seguro se van a emocionar cuando escuchen el clásico ‘Eye of the Tiger’, de Survivor, en una versión modernizada), Turbo es una las gratísimas sorpresas del verano. Sin una gran campaña publicitaria detrás comparada con Monsters University o Mi Villano Favorito 2, es de esas cintas que disfrutarán ampliamente tanto los pequeños como los mayores, pues su elemento humano y de valores la hacen entrañable.

Advertisements