20130506-162811.jpg
* * *
Título original: Tlatelolco, Verano del 68
País: México, 2012
Director: Carlos Bolado
Elenco: Christian Vásquez, Cassandra Ciangherotti, Tere Ruiz, Juan Carlos Colombo, Roberto Sosa, Ricardo Kleinbaum, Juan Manuel Bernal
Guión: Carlos Bolado, Carolina Rivera
Música: Christian Basso

Desde que Carlos Bolado hiciera ‘Bajo California: El Límite del Tiempo’ su carrera ha ido creciendo en cuanto a su madurez y voz como cineasta. Y esto lo demuestra con creces con su más reciente película ‘Tlatelolco, Verano del 68’, en el que recrea, a través de una historia de amor entre dos estudiantes, los hechos que ocurrieron durante 1968 en la Ciudad de México y que tuvieron su punto más trágico en la matanza ordenada por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, hecho que tuvo mucho que ver con la imagen que México quería darle al mundo días después, al ser sede de los Juegos Olímpicos de ese año.

Meterse con la historia siempre va a causar polémica, pero el trabajo de Bolado, más allá del tono político que contiene, es de esos filmes que vale la pena ver y es una lástima que haya durado tan poco en las salas, pues merecía una mucho mejor exhibición.

Es un trabajo fino, muy bien recreado por Bolado (quien se ayuda de muchísimos videos de la época facilitados por la UNAM y otras instituciones) para llevar al espectador a 1968, en los momentos en que el país estaba sufriendo lo que quizá fue el último intento de su sociedad para ser un país más libre. El movimiento estudiantil de la época estaba en su punto más alto y los estudiantes representaban el futuro de la nación en más de un aspecto.

Dentro de estos están dos: Félix (Christian Vásquez), un chico de Chilpancingo, Guerrero, que estudia arquitectura en la UNAM, y Ana María (Cassandra Ciangherotti), una bella y comprometida ‘chica fresa’ que estudia en la Ibero pero que es consciente de la problemática que vive el país, a pesar de los esfuerzos de su padre, Ernesto (Juan Manuel Bernal) por hacerle creer que el movimiento está comandado por un grupo de revoltosos y que el país está en paz.

Ana María está comprometida con las causas de los estudiantes, a pesar de estar en una escuela privada, y al poco tiempo termina enamorándose de Félix, convirtiendo a su relación en una especie de Romeo y Julieta contemporáneos que viven el marco de una lucha sin igual. Lo que Ana María no sabe es que su padre forma parte de los miembros del gobierno que se dedican a secuestrar, torturar y matar estudiantes, mientras el movimiento crece cada día más y el gobierno hace hasta lo imposible por tratar de mantener el orden con tal de que los Olímpicos se lleven a cabo.

En este contexto, Bolado logra, por un lado, una estupenda recreación de la época gracias al uso de la música, el vestuario, el diseño de producción y la fotografía de Andrés León Bécker y Jaime Reynoso, quienes le dan al filme el estilo de haber sido realizado a finales de la década de los años 60. Por el otro, cuenta con un sólido trabajo de su elenco, en el que la más grata sorpresa es Cassandra Ciangherotti, quien logra hacer de Ana María un personaje creíble, mostrando la transformación emocional por la que atraviesa.

En general, el trabajo del elenco es de gran nivel y Bolado muestra su oficio como cineasta llevando las cosas con un orden y un estilo que se agradecen. Diferente a lo que hizo Rafa Lara en ‘Cinco de Mayo: La Batalla’, donde abusó de la cámara en mano, aquí Bolado sabe de la importancia que es mostrar las cosas sin distraer al espectador.

Mención aparte merece el trabajo de Roberto Sosa, quien es transformado en Díaz Ordaz de manera estupenda, y de Kleinbaum, quien hace un buen retrato del lambiscón Luis Echeverría. Sin embargo, y como punto criticable, a ninguno de los dos se les menciona por su nombre completo. Ordaz es llamado ‘el presidente’ y Echeverría es el ‘señor secretario’ o Luis a secas.

No es una película en el estilo de ‘La Ley de Herodes’, ‘Rojo Amanecer’ o el anterior trabajo de Bolado, ‘Colosio’, pero la carga política y el mensaje de crítica hacia las atrocidades del gobierno de esa época son claras y directas. Apoyado en una historia de amor que se desarrolla en tiempos de crisis, y en un tono semidocumental que muestra imágenes reales de la época, Bolado logra poner nuevamente en la pantalla grande uno de los capítulos más tristes en la historia contemporánea de México, haciéndolo accesible para las nuevas generaciones, a las que mucho debería de importarles el conocer esta parte penosa de nuestra historia.

Finalmente, ése es el propósito de ‘Tlatelolco, Verano del 68’, una cinta que nos recuerda de dónde venimos que intenta hacernos ver hacia dónde vamos. Ampliamente recomendable.

Advertisements