20130506-105448.jpg
* * *
Título original: Cinco de Mayo: La Batalla
País: México, 2013
Director: Rafa Lara
Elenco: Kuno Bécker, Christian Vásquez, Liz Gallardo, Noé Hernández, Angélica Aragón
Guión: Rafa Lara
Música: Nacho Retally

En Estados Unidos, la celebración del 5 de mayo tiene una importancia especial. No es la celebración de nuestra Independencia, pero como sí lo fuera. Al menos para ellos. Y es que en la historia de nuestro país quizá el momento más glorioso (o uno de ellos, sin duda), fue la épica y heroica defensa que realizaron las tropas mexicanas en contra del ejército francés, en ese entonces considerado el mejor del mundo.

Comandados por el general Ignacio Zaragoza, el pobremente armado y diezmado ejército mexicano, de aproximadamente 4500 efectivos, tuvo que enfrentar a las mucho mejor preparadas armadas tropas galas que casi los doblaban en número (aproximadamente 8 mil). Aprovechando las condiciones del terreno, el cansancio de los franceses y utilizando toda la estrategia militar que tenía, Zaragoza llevó a la victoria a los nuestros, en una típica representación de David venciendo a Goliath y en un hecho sin precedentes que quedó para la historia.

Y ese momento crucial del 5 de mayo de 1862, es el que retrata de manera sólida Rafa Lara en ‘Cinco de Mayo: La Batalla’, cinta coproducida por el gobierno de Puebla y que tiene como sus dos principales impulsores en la parte de produccion a Emilio Azcárraga Jean y Bernardo Gómez, los número uno y dos de Televisa. Y a pesar de que la participación de ambos puede levantar la ceja de más de uno y creer que el filme es una más de las telenovelas históricas de Televisa o de que puede estar amañado, lo cierto es que Lara mantiene un tono más liberal que lo que se podría esperar.

Si bien la película muestra la historia de una manera, digamos, oficialista (se pudieron haber aprovechado muchísimos otros elementos que giraron alrededor de la gesta heroica), tiene su mérito ser la primera gran superproducción (más de 120 millones de pesos) del cine nacional, con elementos que no le piden nada a las producciones estadounidenses.

El filme tiene sus aciertos y sus errores, como todos, aunque siendo sinceros da gusto ver una película en la que México y sus habitantes no son presentados de manera sórdida, corrupta o vacía como suelen ser la mayoría de las producciones nacionales actuales, sino como gente orgullosa de su país y dispuesta a dar la vida con tal de mantener la libertad. Es una buena manera de dar otra visión de los mexicanos al resto del mundo.

El hilo conductor de la trama es la relación entre un soldado del ejército mexicano, Juan Osorno (Christian Vásquez, quien curiosamente también es el protagonista de otra película acerca de otro momento clave en la historia de nuestro país, ‘Tlatelolco, Verano del 68’) y una indígena, Citlali (Liz Gallardo), quienes se enamoran u deciden, en un momento, escapar de los terrores que ven en el campo de batalla. Al ser desertor, Juan sabe que le espera la muerte, pero tras la muerte de uno de sus amigos, decide que es hora de tomar las armas, regresa al campo de batalla y enfrenta al ejército invasor. Es interesante que Lara intente mostrar la parte humana de Juan, pues por momentos lo muestra con miedo, cobarde y traidor y al final lo redime, de la misma manera que le ha de haber ocurrido a muchísimos soldados.

Otro gran acierto del filme es su parte técnica. Tanto la fotografia como los efectos especiales y el solido score de Nacho Retally ayudan a mostrar una muy efectiva y verosimil recreación de la batalla, filmada en los lugares reales donde se dio la gesta heroica. El único pero es que Lara se engolosinó desde el principio de la película con filmar la prácticamente toda con cámara en mano, lo que provoca que todo el tiempo se esté moviendo la imagen, aún en secuencias en las que lo ideal era una toma tradicional con la cámara fija.

Esto se vuelve un elemento distractor para el espectador y una lástima, porque si se hizo una recreación de época tan acertada, ¿por qué no mostrarla bien en pantalla en lugar de andar moviendo la cámara a diestra y siniestra y sin ton ni son? Desde qué Steven Spielberg le enseñara al mundo como se filma una secuencia de batalla en ‘Rescatando al Soldado Ryan’ (1998), todo mundo quiere utilizar la misma técnica de la cámara hiperquinetica, pero sin la maestría de Spielberg. Y ahí es donde Rafa Lara exageró.

Por momentos da la impresión de que el director estaba tan obsesionado con los movimientos de la cámara que descuidó un poco la parte de la dirección de actores, pues se pudo haber sacado mucho más provecho del elenco, que por momentos se nota acartonado, principalmente en los personajes de Juan y Citlali. Del elenco, aparece un sólido Kuno Bécker, quien le da un aire de dignidad y elegancia a Zaragoza, una desperdiciadisima Angélica Aragón como enfermera y otros personajes clave de la historia: el Conde De Lorencez (William Miller), el general al mando de la intervención; el general español Juan Prim (Ginés García Millán); los traidores generales mexicanos Juan Nepomuceno Almonte (Mario Zaragoza) y Leonardo Márquez (Daniel Martínez); el general Porfirio Díaz (Pascasio López) y Benito Juárez (Noé Hernández).

Pero más allá de sus defectos, el filme se sostiene bien y mantiene el interés del espectador, además que tiene el gran mérito de ser una producción que muestra, como lo dije antes, una imagen diferente de nuestro país y su gente, así como de una parte gloriosa de nuestra historia. Las nuevas generaciones ojalá y aprendan algo de los mexicanos de antaño, de los de una época en la que todavía existía el orgullo por la nación.

La frase promocional de la película es: ‘sabrán de qué estamos hechos los mexicanos’. Es una tristeza ver que de esos mexicanos ya casi no hay, pero sí existieron. Y ‘Cinco de Mayo: La Batalla’ nos los recuerda.

Advertisements