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Título original: Total Recall
País: Estados Unidos, 2012
Director: Len Wiseman
Elenco: Colin Farrell, Kate Beckinsale, Jessica Biel, Bryan Cranston, Bokeem Woodbine, Bill Nighy
Guión: Kurt Wimmer y Mark Bomback, basado en la historia ‘We Can Remember It for You Wholesale’, de Philip K. Dick
Música: Harry Gregson-Williams

La carrera de Len Wiseman como cineasta en realidad se ha centrado en cintas de acción en las que aparece al lado de Kate Beckinsale, como los casos de la saga de Inframundo y la más reciente, El Vengador del Futuro, remake de una de las cintas más violentas de inicios de la década de los años 90 , dirigida en su momento por el holandés Paul Verhoeven y protagonizada por un Arnold Schwarzenegger en la cúspide de su carrera como héroe de acción. Esa primera entrega estuvo basada en la historia corta titulada ‘We Can Remember It For You Wholesale’, de Phillip K. Dick, renombrado escritor de ciencia ficción cuyo trabajo en la gran pantalla ha sido visto en cintas como Blade Runner, Sentencia Previa (Minority Report) y Los Agentes del Destino (The Adjustment Bureau), entre otras.

La trama del filme de Wiseman, acerca de un experimento en el futuro que ofrece a las personas la posibilidad de ‘vivir’ una vida diferente a la actual por medio de una tecnología especial, y en la que los recuerdos pueden ser implantados, es similar a la cinta original, aunque ubica la trama no en Marte y la Tierra, sino en los dos últimos lugares donde se puede encontrar un mundo ‘civilizado’: Inglaterra y Australia, aunque en versiones bastante desmejoradas y más parecidas a ciudades como las presentadas en Blade Runner o Niños del Hombre.

El problema con esta versión de Wiseman es que se queda a medio camino entre ser una película que homenajea a la original y mostrar ideas propias. A nivel visual, el cineasta muestra que es capaz de construir mundos llamativos, como lo muestra su versión de las ciudades, en las que el trabajo de CGI es sólido, aunque por momentos cae en los excesos, como lo que le ocurrió a George Lucas con su infumable Episodio I de Star Wars. Al inicio, sobre todo, la atmósfera del filme tiene una fuerte referencia a Blade Runner: ciudad gris, lluviosa, en la que destacan los motivos orientales, un tono oscuro. Para las generaciones actuales quizá no les signifique nada, pero para quienes conocen la obra de Scott una referencia-homenaje tan abierta termina siendo un distractor que lleva pensar que lo que está en pantalla ya se ha visto antes.

Si algo se le puede achacar de manera razonable a Wiseman es que es un buen artesano a la hora de presentar secuencias de acción, pues las varias que tiene el filme son bastante bien realizadas y entretenidas, técnicamente articuladas y bien logradas. El problema, sin embargo, es el exceso que se muestra en las mismas, particularmente con el personaje de Beckinsale, quien de ser una villana interesante al principio del filme, termina por convertirse en una especie de Terminator que raya en lo absurdo.

Beckinsale ha hecho carrera pateando traseros ajenos en la pantalla grande, pero su personaje aquí termina por carecer de credibilidad, lo que no ayuda a que el protagonista, Farrell, pueda sacar adelante el suyo. Si bien no es Schwarzenegger -que tampoco es ninguna garantía en cuanto a actuación se refiere-, intenta darle un toque un poco más juvenil a su Douglas Quaid, pero termina por ahogarse en las pretensiones del guión.

Quizá el principal problema sea que no han pasado tantos años de la original Total Recall como para hacer un remake que valga la pena. Éste es entretenido en su mejor parte, pero deja fuera toda posibilidad de que provoque preguntas más profundas y controversiales, como ocurría con la original. Puede verse, pero es similar a cualquier otra cinta de acción que haya llegado a cartelera en años recientes.

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